Presentación

La danza como camino educativo

La danza: ¿Ritual, juego, espectáculo, divertimento, arte?
La danza es todo esto según el contexto, pero puede ser también educación.

La danza despierta y desarrolla la conciencia, el dominio corporal, el placer, la expresión de sí. Representa una posibilidad de ser, de hacer, de descubrir, de compartir, de construir…

El maestro (animador en realidad) y el alumno -sea cual sea su edad- deben comprometerse juntos a recorrer un maravilloso camino lleno de descubrimientos, de sorpresas, de gozo, de esfuerzos y de alegrías…un camino que hará de cada uno un mejor ser humano.

La Escuela Francesa de Ballet le propone una iniciación a la danza a través del proyecto pedagógico siguiente:
Para nosotros, una educación fundamental ideal sería la que toma en cuenta al ser humano en su totalidad: cuerpo, espíritu y corazón (alma) para desarrollar armoniosamente todas sus facultades conjuntas.

La finalidad de la educación debe ser el desarrollo de la capacidad de saber hacer elecciones inteligentes y la danza es un terreno idóneo para este tipo de aprendizaje.

La danza no es inocente, propone una visión del hombre, del mundo, conlleva una manera de ser y de hacer.
El niño se apasiona por su propia persona, quiere saber cómo está hecho, de qué es capaz, tiene un gusto natural por la conquista y la aventura, necesita conocerse, aceptarse, ubicarse, establecer contactos con los demás, satisfacer sus deseos, resolver sus conflictos aunque sea simbólicamente.

La danza juega un papel único por que integra lo intelectual, lo afectivo y lo físico.

BASES DE REFENCIAS:

  • Despertar y desarrollo corporal y motor
  • Despertar y desarrollo sensorial y perceptivo
  • Exploración y conocimiento de los elementos del lenguaje coreográfico (espacio, tiempo y energía)
  • Despertar y desarrollo de las facultades cognitivas (observación, memorización, asociación, disociación, análisis, síntesis, previsión, conceptualización…)
  • Despertar y desarrollo de la capacidad para relacionarse
  • Despertar y desarrollo de la imaginación y de la creatividad (composición e improvisación.

PUNTOS IMPORTANTES

  • La correcta colocación y alineación de los segmentos del cuerpo
  • La respiración natural, relajada y armoniosa
  • Los reflejos rápidos y adecuados en el trabajo de coordinación
  • El placer: nos parece esencial disponer de momentos de juegos que favorecen la relajación, el silencio, durante los cuales uno se pueda concentrar, recuperar, escuchar…

El aprendizaje de la danza en la Escuela Francesa de Ballet

Las opiniones sobre la enseñanza de la danza clásica varían pero coinciden en pensar que es alrededor de los 8-9 años que el niño es capaz de asimilar los rudimentos de una “técnica”  de danza…

Antes de esta edad, se trata de una preparación corporal, de un despertar kinestésico (kinestésia, sensibilidad nerviosa consciente de los músculos) que no será todavía un aprendizaje kinésico (kinésia, actividad muscular o movimiento) sino una solicitud y una estimulación de la imaginación a través de diferentes ejercicios y juegos.

La escuela de danza puede recibir los niños a partir de los 2 o 3 años, sin embargo, la edad promedio en la cual los elementos de preparación a la danza pueden ser aprovechados se sitúa hacia los 6-7 años (época que corresponde al aprendizaje de la lectura).

Entre 2/3 y 5 años, el niño se inicia a la expresión corporal a través del “juego” organizado o no.  Es muy normal y hasta deseable que un niño, aún muy joven reaccione ante ritmos musicales simples con un balanceo de su cuerpo, pero no son más que balbuceos informales que podríamos llamar “danza” si consideramos la danza únicamente como organización coordinada, motivada, voluntaria de movimientos sobre un ritmo dado, percibido y definido.  (Eveil e Iniciación I).

A partir de los 6-7años, el niño es apto para seguir una enseñanza dirigida hacia la danza.  (Iniciación II).

A partir de los 8 años, si el niño lo desea, puede abordar la técnica. Para el “ballet” o técnica clásica, la Escuela Francesa de Ballet cuenta con un plan elemental de estudios de seis niveles (de 1° a 6° año) después del cual el alumno integra el nivel intermedio y más adelante el nivel avanzado para continuar con su entrenamiento al ritmo que elige. Dichos niveles corresponden a edades aproximadas y dependen de la madurez tanto física como intelectual y emocional de los alumnos.

Los 13-14 años son una edad crucial y corresponden a un giro común en la práctica de la danza:

  • O el pre-adolescente abandona la danza,
  • O apoyado por dones particulares abrazará, tarde o temprano, la carrera profesional (lo que implica otro ritmo de práctica),
  • O por último, seguirá con el ritmo habitual y en este caso, los avances serán menores.

En mi propia experiencia, son muy numerosas las personas que se dan la oportunidad de retomar o hasta empezar el estudio de la danza en una edad de joven adulta hasta adulta, teniendo, por supuesto, no una visión al profesionalismo, sino hacia una mejoría general de su salud física a través del ejercicio y sobre todo un bienestar emocional al descubrir y enfrentar nuevos retos y posibilidades insospechadas anteriormente.

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